La Casa Universal de Justicia

Sede de la Casa Universal de Justicia, Haifa, Israel.
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"La
esencia de todo lo que te hemos revelado -declara Bahá'u'lláh-
es la Justicia"1 El principal instrumento para la transformación de la
sociedad y el logro de una paz duradera -asegura- es el establecimiento de la
justicia en todos los aspectos de la vida. Bahá'u'lláh explica
que el "propósito de la justicia es el surgimiento de la unidad entre
los hombres"2 La certeza de que la unidad mundial es practicable, junto
con la dedicación y voluntad de trabajar hacia esa meta, es el rasgo
definitorio más destacado de la comunidad bahá'í. El
mayor empeño de los bahá'ís de todo el mundo consiste en
construir comunidades basadas en la colaboración y la justicia, y
guiadas por un sistema único de administración que
estableció el propio Bahá'u'lláh.
En nuestra época la expresión práctica del impulso
religioso -dice Bahá'u'lláh- es la toma de decisiones y la
acción colectiva basadas en los principios espirituales. Para asegurar
que el poder es utilizado como instrumento de la justicia y que la
gobernabilidad atiende a las necesidades de la humanidad, la toma de
decisiones y la autoridad-insiste- deben descansar sobre cuerpos colegiados,
no unipersonales. En todas las cosas es preciso consultar, "tal es Su
consejo".3 "La madurez del don de la comprensión se hace
manifiesta a través de la consulta".4 Bahá'u'lláh, al
igual que todas las Manifestaciones de Dios que Le precedieron, enunció
y reiteró ciertas verdades fundamentales y mediante Su aparición
hizo que la humanidad se imbuyese de un "Espíritu nuevo y
regenerador". Asimismo, estableció leyes y mecanismos institucionales
que asegurarían la realización de la justicia en los asuntos humanos.
Los bahá'ís creen que el "Orden Administrativo" creado por
Bahá'u'lláh, y erigido por Sus sucesores, `Abdu'l-Bahá y
Shoghi Effendi, define una pauta de toma de decisiones y de interacción
social que fomenta las capacidades morales y creativas latentes en la
naturaleza humana. Proporciona un modelo de las estructuras institucionales
que requiere la vida en una comunidad global -un patrón de vida que
abraza la diversidad, fomenta la mutualidad de los fines, la compasión
y la rectitud de conducta. Un rasgo singular de este sistema administrativo es
el equilibrio que mantiene entre la salvaguardia de la libertad de la persona
y la promoción del bien común. Shoghi Effendi, el
Guardián de la Fe escribió:
Este Orden Administrativo difiere en lo fundamental de cuanto ha sido
establecido anteriormente por Profeta alguno, pues Bahá'u'lláh
mismo ha revelado sus principios, ha establecido sus instituciones, ha
designado a la persona que ha de interpretar Su Palabra, y ha conferido la
autoridad necesaria al cuerpo [de la Casa Universal de Justicia] designado
para complementar y ejecutar Sus disposiciones legislativas.5
Sobre la base de una serie común de principios consultivos y
electorales, que son democráticos en espíritu y método,
el sistema bahá'í de toma de decisiones se organiza en torno a
un conjunto de consejos de gobierno libremente elegidos que operan a nivel
local, nacional e internacional. Esta jerarquía traslada la toma de
decisiones al nivel más cercano posible a las bases-lo que la convierte
en sí misma en un vehículo singular para la participación
en la gobernabilidad desde la base-, y al mismo tiempo proporciona cierto
nivel de coordinación y autoridad que permite la cooperación a
escala global. Bahá'u'lláh denominó a estos consejos
"Casas de Justicia".
Hoy día, la Casa Universal de Justicia guía las actividades de
la comunidad mundial bahá'í. Este cuerpo fue instituido por
Bahá'u'lláh como el órgano legislativo supremo del orden
administrativo bahá'í. Sus miembros -escribió Bahá'u'lláh-
"son los Fiduciarios de Dios entre Sus siervos".6 La propia Casa
Universal de Justicia afirma: ``La procedencia, la autoridad, las tareas y la
esfera de acción de la Casa Universal de Justicia derivan todas de la
Palabra revelada de Bahá'u'lláh, la cual, junto con las
interpretaciones y exposiciones del Centro del Convenio y del Guardián
de la Causa -quien, después de `Abdu'l-Bahá, es la única
autoridad en la interpretación de las Escrituras bahá'ís-
constituyen términos vinculantes de referencia para la Casa Universal
de Justicia y el lecho de roca sobre el que ésta se basa'.7
Con arreglo a los textos expresos de Bahá'u'lláh y
'Abdu'l-Bahá, las actuaciones legislativas de la Casa Universal de
Justicia poseen la misma autoridad para los bahá'ís que la que
emana de los propios textos sagrados. La diferencia radica en que la Casa
Universal de Justicia posee el derecho de revocar y modificar sus propios
enjuiciamientos a medida que la comunidad bahá'í se desarrolla y
surgen nuevas condiciones, todo ello al tiempo que las leyes contenidas en los
textos bahá'ís permanecen inmutables. `Abdu'l-Bahá
afirma que todos los asuntos y cuestiones que no estén expresamente
contemplados en los escritos bahá'ís "deben remitirse a la Casa
Universal de Justicia. Lo que este cuerpo decida, ya sea por unanimidad o por
mayoría, eso es ciertamente la verdad y la voluntad de Dios mismo".8
En la actualidad, la administración de la Fe bahá'í es
llevada a cabo a nivel local y nacional por las "Asambleas Espirituales"'.
Estas instituciones electas, que a su debido tiempo serán denominadas
"Casas de Justicia", funcionan de acuerdo con los mismos principios
consultivos que rigen el procedimiento de la Casa Universal de Justicia. Los
bahá'ís creen que, si bien las casas locales y nacionales de
justicia están llamadas a instrumentar y asegurar el bienestar de la
humanidad, las decisiones de la Casa Universal de Justicia están
inspiradas y gozan de una autoridad única. Bahá'u'lláh
aseveró que Dios mismo lo había hecho posible y que
preservaría de error las actuaciones de la Casa Universal de Justicia:
"Incumbe a los Fiduciarios de la Casa de Justicia consultar entre ellos
acerca de las cosas que no han sido reveladas expresamente en el Libro, y
ejecutar lo que les sea agradable. Dios les inspirará con lo que sea
que desee, y Él es, en verdad, el Proveedor, el Omnisciente".9
Bahá'u'lláh escribió que "puesto que para cada
día hay un nuevo problema, y para cada problema, una solución
apropiada, tales asuntos han de ser remitidos a la Casa de Justicia, para que
los miembros de ésta actúen de acuerdo con las necesidades y
exigencias de la época. Aquellos) reciben inspiración
divina proveniente del Reino invisible'.10
De este modo, la Casa Universal de Justicia ha sido dispuesta por
Bahá'u'lláh como instrumento de orientación divina. Por
tanto, no debe ser considerada meramente el cuerpo administrativo encargado de
velar por los asuntos de la Fe bahá'í a nivel internacional.
`Abdu'l-Bahá confirma que la Casa Universal de Justicia se halla bajo
``la protección infalible de la guía de Dios'. 11 Sin
embargo, tal guía sólo corresponde al cuerpo como tal, no a sus componentes.
Con la formación de la Casa Universal de Justicia la Fe
bahá'í entró en una nueva fase de su historia. La
autoridad fluyó primero a través de la Manifestación de
Dios (Bahá'u'lláh), después a través del Centro
escogido de la Fe (`Abdu'l-Bahá) y el Guardián de la Fe (Shoghi
Effendi). Pero a la muerte de Shoghi Effendi y al establecerse la Casa
Universal de Justicia, la comunidad bahá'í ya no recibe su
orientación por cauces personales, orgánicamente vinculados a la
Manifestación, sino a través de un cuerpo electo escogido por
los propios bahá'ís.
La relación entre la Casa Universal de Justicia y los cuerpos
nacionales y locales de gobierno que la apoyan posee rasgos de extrema
importancia. En una época en que la humanidad se despierta a nuevos
poderes de razón y comprensión, Bahá'u'lláh presta
atención especial al desarrollo de destrezas en la toma de decisiones
que parten de la base misma de la sociedad. Por ello, el sistema
administrativo bahá'í restituye la autoridad a los niveles
nacionales y locales de gobierno a fin de crear nuevas pautas de
interacción y participación, especialmente entre personas y
grupos que históricamente se han visto excluidos de la toma de
decisiones. En consecuencia, la responsabilidad de ejecutar los principios
espirituales y sociales de Bahá'u'lláh reside fundamentalmente
en las Asambleas Nacionales y Locales. Corresponde a estos cuerpos asegurar
que las indicaciones de Bahá'u'lláh para la renovación
moral y la vida armoniosa de la comunidad sean puestas en marcha.
Además, las instituciones nacionales y locales tienen encomendado el
asegurar que las comunidades bahá'ís promuevan los intereses y
respeten las leyes de las localidades, regiones y naciones en que se enclavan.
Bahá'u'lláh declara en términos enfáticos que
Él "sólo escoge como dominio propio los corazones de los
hombres".12 La lealtad y la obediencia al gobierno de la nación en
que residen los bahá'ís, sean o no mayoría, son
requisitos igualmente indispensables. En cada nación, la Asamblea
Espiritual Nacional tiene la responsabilidad expresa de actuar de conformidad
con este principio vital. En este sentido, la Casa Universal de Justicia sirve
como última garantía de la adhesión de la comunidad
bahá'í a las leyes y disposiciones de Bahá'u'lláh
en todas las partes del mundo.
La Casa Universal de Justicia fue instituida en 1963, fecha en que miembros de
las Asambleas Nacionales de toda la tierra, reunidos en una atmósfera
de profunda reflexión y devoción, eligieron a nueve personas de
entre los bahá'ís del mundo para ser miembros de dicha
institución. A los ojos de los bahá'ís este evento, y con
más razón la designación de Shoghi Effendi como
Guardián de la Fe, son los dos acontecimientos más destacados de
la 'Edad Formativa' de la Fe. Incluso la forma en que tuvo lugar la
elección fue digna de una institución descrita por
'Abdu'l-Bahá como "la fuente de todo el bien".13 El procedimiento
electoral bahá'í, basado en votaciones secretas, prohíbe
toda forma de designación y candidaturas, hecho que permite las
máximas garantías al elector, quien de esta forma se ve libre de
las pugnas de poder tan propias de las elecciones políticas al uso. La
elección de la Casa Universal de Justicia tiene lugar cada cinco
años en el mismo ambiente de espiritualidad. En la última de las
convenciones internacionales celebrada en abril de 1993, participaron en la
elección los delegados de más de 160 comunidades nacionales.
Aparte de la importancia institucional que reviste, el establecimiento de la
Casa Universal de Justicia encarnaba la característica primordial que
los bahá'ís consideran la esencia de su Fe: la unidad. No
importa cuán sincera y entregada, por sí sola la fe no puede
garantizar que la unidad de una comunidad religiosa perdure. El surgimiento de
la Casa Universal de Justicia como autoridad orientadora en todos los asuntos
de la comunidad fue resultado directo de que la Fe bahá'í se
mantuviera unida en lo que para toda religión es una de las fases
más críticas de su existencia: sus primeros cien años, un
período de especial vulnerabilidad a los cismas. Poco después de
su formación en 1963, la Casa Universal de Justicia escribía:
``El Convenio de Bahá'u'lláh sigue intacto, y su poder
omnímodo, inviolado (El cauce de guía divina, con el que
se proporciona flexibilidad en todos los asuntos de la humanidad, permanece
abierto mediante esta institución fundada por Bahá'u'lláh
y por Él dotada de autoridad suprema y guía infalible)'. 14 Para los bahá'ís, la promesa enfática de
Bahá'u'lláh ya se ha visto realizada: ``La Mano de la
Omnipotencia ha establecido Su Revelación mediante unas bases
duraderas. Las tormentas de la lucha humana carecen de poder para minar sus
cimientos, como tampoco podrán las ilusas teorías de los hombres
dañar su estructura'. 15
En su calidad de vértice del orden administrativo bahá'í,
la Casa Universal de Justicia protege el patrimonio espiritual que le ha sido
legado mediante la promoción de "el logro de esas cualidades
espirituales que deberían caracterizar la vida bahá'í
individual y colectivamente"; "preservando los textos sagrados
bahá'ís"' y salvaguardando su "inviolabilidad"'; defendiendo y
protegiendo a la comunidad bahá'í y emancipándola de las
"cadenas de la represión y la persecución"; preservando y
desarrollando el centro espiritual y administrativo de la Fe
bahá'í; y salvaguardando "los derechos personales, la libertad
y la iniciativa de las personas'. 16 También le ha sido encomendada
la tarea de adaptar la Fe bahá'í a los "requisitos de una
sociedad progresiva", y en esa medida está capacitada para legislar en
materias que no estén expresamente contempladas en los textos sagrados
bahá'ís. 17 La función legisladora queda explicada en
sus líneas generales en una carta escrita en nombre de la Casa
Universal de Justicia: "En las dispensaciones [religiosas] del pasado la
tendencia humana ha llevado a desear una respuesta para cada cuestión,
y a tratar de llegar a una decisión vinculante para cada pequeño
detalle del credo o de la práctica. Desde la época del propio
Bahá'u'lláh hasta la fecha, la tendencia ha sido la de
clarificar los principios rectores, realizar sólo pronunciamientos en
cuestiones de detalle que se consideren fundamentales, y dejar una zona amplia
al arbitrio de la conciencia personal. La misma tendencia preside otros
asuntos materiales". 18
Además de su responsabilidad en el crecimiento y desarrollo de la
comunidad mundial bahá'í, la Casa Universal de Justicia se debe
al consejo de Bahá'u'lláh según el cual debe ejercer una
influencia positiva para el bienestar general de la humanidad. Está
llamada por Él a promover la paz permanente entre las naciones del
mundo a fin de que ``las gentes de la tierra puedan aligerarse la carga de
gastos exorbitantes' y queden liberadas de la ``aflicción' del
``conflicto'. 19 También se la exhorta a que dé pasos para
``asegurar el aprendizaje de los pueblos, la construcción de las
naciones, la protección del hombre y la salvaguarda de su honor'. 20
De acuerdo con las instrucciones de Bahá'u'lláh, la Casa
Universal de Justicia ha emprendido con denuedo una campaña para la
promoción de la paz y la estabilidad, y ha puesto en marcha una serie
de iniciativas en el área de derechos humanos, avance de la mujer y el
avance social y económico. En 1985, en un mensaje titulado "La promesa
de la paz mundial", dirigido a "los pueblos del mundo" y entregado a la
práctica totalidad de las cabezas de estado de todo el planeta, la Casa
Universal de Justicia resumía los requisitos esenciales para el
establecimiento de la paz y prosperidad globales.
La sede de la Casa Universal de Justicia se encuentra en el Monte Carmelo
(Haifa, Israel), muy cerca de los lugares donde reposan los restos del
Báb y de Bahá'u'lláh. El emplazamiento de la sede fue
escogido por Bahá'u'lláh en la Tabla del Carmelo, el texto
fundacional sobre cuya autoridad se basa el establecimiento del Centro Mundial
de la Fe bahá'í.
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Bahá'u'lláh, Tablets of Bahá'u'lláh Revealed
after the Kitáb-i-Aqdas, (Wilmette: Bahá'í Publishing
Trust, 1995), p. 157.
-
Ibídem, p. 67.
-
Bahá'u'lláh, citado en Consultation: A Compilation, Extracts
from the Writings and Utterances of Bahá'u'lláh,
`Abdu'l-Bahá, Shoghi Effendi, and the Universal House of Justice
(Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1980), p. 3.
-
Ibídem.
-
Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh,
segunda ed.. rev.. (Wilmette; Bahá'í Publishing Trust, 1974), p. 145.
-
Tablets of Bahá'u'lláh, p. 128.
-
Universal House of Justice, The Constitution of the Universal House of Justice
(Bahá'í World Centre, 1972), p. 4.
-
The World Order of Bahá'u'lláh, p. 149.
-
Tablets of Bahá'u'lláh, p. 68.
-
Ibídem., p. 27.
-
`Abdu'l-Bahá, Some Answered Questions, ed. rev. (Wilmette:
Bahá'í Publishing Trust, 1985), p. 172.
-
Tablets of Bahá'u'lláh, p. 221.
-
The Will and Testament of `Abdu'l-Bahá (Wilmette:
Bahá'í Publishing Trust, 1968), p.
-
Universal House of Justice, Wellspring of Guidance (Wilmette:
Bahá'í Publishing Trust, 1969), p. 13.
-
The World Order of Bahá'u'lláh, p. 109.
-
The Constitution of the Universal House of Justice, p. 5.
-
The World Order of Bahá'u'lláh, p. 20.
-
Carta dirigida en nombre de la Casa Universal de Justicia a un creyente, 3
de enero de 1982.
-
Tablets of Bahá'u'lláh, p. 89.
-
Ibídem, p. 125.
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